LA IMPORTANCIA DE LOS SENTIMIENTOS Y LAS EMOCIONES (continuación)

LA IMPORTANCIA DE LOS SENTIMIENTOS Y LAS EMOCIONES (continuación)

En la entrega anterior comentábamos que a nivel de pensamiento las emociones irán acompañadas de ciertas imágenes o pensamientos y que los mismos estarían relacionados con la emoción que estuviésemos sintiendo en ese momento. Ejemplo: estoy asustado, mis pensamientos estarán relacionados con el miedo; o si es el caso de que estoy riéndome los pensamientos que me vendrán serán divertidos.

Es decir: las emociones negativas tienden a conectar con recuerdos negativos, por ejemplo: si estoy enfadado con alguien porque me ha hecho una faena, tenderé a recordar situaciones desagradables ocurridas con esa persona, o situaciones negativas en las cuales me he enfadado, estoy alimentando mi rabia con lo cual el resultado será que crearé yo mismo un estado de ánimo iracundo.

Y ocurre lo mismo con las positivas, que tienden a asociarse con otros recuerdos positivos, por ejemplo si estoy contento, recordé situaciones divertidas y alegres, consiguiendo un estado anímico alegre.

1º recuerdo de enfado                                          1ª emoción de enfado

2º recuerdo de rabia                                                  Resultado final: ira

Como podemos observar en los emoticons, el resultado de traer recuerdos de situaciones en las cuales nos hemos enojado, no sólo tiene un efecto cuantitativo sino también cualitativo, es decir traemos a la memoria más recuerdos de enfado y a su vez va aumentando la intensidad del mismo, pasamos al enojo, luego, la rabia y por último la ira. Con lo cual, podemos llegar a la siguiente conclusión: cuando estamos sintiendo emociones de carácter negativo, no nos conviene alimentarlas porque no conseguiremos resolver el factor que las ha causado, simplemente nos vamos a sentir peor. Aunque en este punto hay que hacer una aclaración: es muy difícil el no dejar de alimentar a una determinada emoción negativa cuando la estamos sintiendo porque aquí está actuando de lleno nuestra fisiología, y al calor de la emoción parece ser que nuestra meta es expresarla ya que la estamos vivenciando y no nos queremos apartar de eso. Además, no es que lo hagamos de una forma voluntaria, es un mecanismo inconsciente, no nos damos cuenta de ello, al menos en un primer momento. Pero es justamente después de ese primer momento, en el que sí somos conscientes de lo que ocurre y es precisamente ahí cuando tenemos que observarnos para poder detener un proceso que sus consecuencias no nos gustrarán, ni tampoco nos favorecerán. Recordemos, que en el ejemplo que estamos tratando, sobre el enojo, el hecho de respirar profunda y lentamente, hace trabajar a nuestro organismo de una forma más funcional y adaptativa, llevando aire más puro a todo nuestro organismo, «ventilando» en cierta manera algo que está muy cargado. La respiración profunda y lenta funciona como si contásemos hasta diez, no vamos a dejar repentinamente de sentir la emoción, pero sí conseguiremos que no nos desborde.

Edison Meneses Torre

Atención psicológica a adolescentes y adultos.

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